Opinión
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El mercado eléctrico-energético es mayorista. Además de participar en sus subastas unas 25 empresas comercializadoras privadas españolas que controlan este ‘tinglado’ y que nos cobran el temido recibo de la luz, también participan en tales subastas varias empresas extranjeras de distintos países con diversos porcentajes (entre el 10 % y el 20 %) y cuyos beneficios no se quedan en España sino que se van fuera.

Si a todo esto le sumamos otros factores determinantes como:

1) Los elevados sueldos de ex dirigentes políticos como miembros de los consejos de administración de las empresas eléctrico-energéticas (“puertas giratorias”) que participan en ellas muy poco, acuden a las reuniones escasas ocasiones al año pero bien que cobran unos sueldos millonarios por unos cargos que no requieren de excesiva dedicación o esfuerzo.

2) El hecho de que las compañías quieran amortizar y recuperar los costes judiciales de los procesos por presuntas irregularidades y corrupción en que se han visto implicados sus directivos y que por suerte para ellos y estupor e indignación para los ciudadanos, se han librado de entrar en la cárcel.

3) El vaciado de los embalses y pantanos con sus graves consecuencias climatológico-ambientales-ecológicas y económicas como sequía, falta de riego, peligro de supervivencia para los cultivos, calor extremo, precios abusivos en el recibo de la luz, etcétera.

4) El cruce de acusaciones por el elevado precio del megavatio/hora entre Gobierno, asociaciones de consumidores, Unión Europea y las propias empresas eléctricas; lo que nos causa desazón y desamparo a los ciudadanos que no sabemos a quien creer. Mientras, el megavatio/hora sigue por encima de los cien euros.

5) La subida del IPC de muchos artículos, algunos de primera necesidad. Subida de precios que los productores y establecimientos comerciales intentan justificar argumentando “es que la luz es más cara”, lo que eleva la cuantía de la cesta de la compra y empeora la maltrecha economía de muchas familias.

6) Los tramos de horario diarios con distintos precios de megavatio/hora (baratos, caros e intermedios). Idea que surgió del Gobierno según algunas voces y de las propias empresas eléctricas según otras. Dirimir la autoría de esta idea no es lo más importante. Al consumidor le afectan negativamente tales tramos horarios. Muchas familias usan de madrugada o el fin de semana los aparatos que más gastan como la lavadora, causando molestia al vecindario, quitando horas al descanso y pasando sábado y domingo lavando. Los autónomos de talleres o pequeños fabricantes se sienten ahogados ante el importe abusivo del recibo de la luz. La distribución del consumo eléctrico por tramos horarios es ilógica y carece de sentido común. Algunos tramos tienen horas insensatas y sus precios son caros. Los tramos más baratos no son los de mayor consumo. O se elimina el sistema de tramos horarios aplicando tarifa plana y se fija un equilibrado precio del megavatio/hora, o se cambian los tramos ampliando sus coberturas. Incluso podrían añadirse otros tramos que abarquen todas las variadas casuísticas de los abonados. Debería incentivarse el consumo bajando el precio de los dos tramos horarios de 8 h a 10 h y de 10 h a 14 h (unificándolo en uno solo), pues son las horas de mayor actividad diaria ya que se conectan a la red fábricas, industrias, oficinas, talleres y la mayoría de hogares. Fines de semana y madrugadas el precio del megavatio debería ser más caro por menor actividad. Tiene su lógica.

7.-) Las injustas y abusivas causas del “histórico” incremento del precio del megavatio/hora empeoran la imagen que tenemos de las empresas comercializadoras, de la subida de la luz y del propio mercado mayorista eléctrico: A) El incremento de los precios de los derechos sobre CO2 y gas. B) El aumento de la demanda de energía por las altas temperaturas en julio y agosto. C) Las propias elevadas e históricas temperaturas causadas por el cambio climático. D) La responsabilidad o ‘culpabilidad’ de la energía hidráulica o hidroeléctrica (según la OCU) del alto precio de la luz en agosto. E) La falta de lluvias suficientes junto a la capacidad media de los embalses y pantanos que va en descenso. F) El vaciado de los caudales de embalses y pantanos por las empresas energéticas propietarias y sus nefastas consecuencias económico-medioambientales-agrarias. G) El extraordinario aumento del precio del Gas Natural hasta 5 veces superior al de hace 1 año que ha provocado según AELEC (asociación de empresas eléctricas) que los precios del mercado mayorista de electricidad se sitúen en máximos históricos. H) Que poner la lavadora ahora en horas punta cueste el doble que hace un año, siendo injusto y abusivo. I) Que FACUA haya reclamado a la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencias) que diga y aclare qué empresas energéticas han ‘inflado’ el recibo aprovechándose durante la adaptación de las facturas a los nuevos tramos horarios. J) Que FACUA solicite la creación de una comisión parlamentaria de investigación en el Congreso de los Diputados para esclarecer las causas de las injustas y exageradas subidas históricas del precio de la luz. K) Que FACUA exija que se apliquen medidas contra aquellas empresas que perjudicaron a sus abonados con malas praxis y falta de transparencia como posibles delitos ya que según la CNMC algunas de ellas cobraron hasta un 30 % de más a sus clientes. L) Que la propia CNMC inste a las comercializadoras a compensar mediante devoluciones, indemnizaciones o bonificaciones a clientes perjudicados y que en caso contrario se iniciarán acciones legales contra ellas. LL) Las subidas de tarifas sin previo aviso al abonado, los cambios de contrato a clientes fallecidos, la combinación de compañías a un consumidor sin su autorización, la formalización de contratos de electricidad y gas sin permiso del abonado, cambios ‘opacos’ de tarifas de luz y gas, el cambio de suministro a un cliente sin informarle previamente de que con ello ya no podría acogerse al bono social, el hecho de comercializar puerta a puerta a pesar de estar prohibido desde 2018; etcétera. Hay más injusticias, pero estas son las más importantes.

Por todo esto, a uno de le queda cara de circunstancia y se pregunta ¿Para qué queremos un mercado eléctrico mayorista? ¿Para que se enriquezcan unos pocos y nos empobrezcamos la mayoría? ¿Para que sigan ganando y haciéndose más ricos cada día, los mismos, los de siempre, las poderosas élites privilegiadas que “mueven los hilos” de la luz, de nuestra luz, a base de subastar en pujanza a carísimo precio el sufrido y vital megavatio/hora?

¿Para qué queremos un mercado eléctrico mayorista que nos oprime, nos estruja el bolsillo, nos empobrece energéticamente, nos engaña, abusa de nosotros, con una parte importante de sus beneficios que se van fuera?

Saquen ustedes conclusiones. Lo mejor sería nacionalizar la luz y el gas.

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