Cartas al Director
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El Ingesa en Ceuta no deja de sorprender. Introduzcamos al lector en los hechos: recientemente, por presiones de la Dirección de Enfermería, el Jefe del Servicio de Cirugía se ha visto abocado a solicitar su dimisión, y en su defensa han salido los cirujanos que integran su Servicio mediante un comunicado de prensa.

Como no puede ser de otra manera, este sindicato ha mostrado públicamente todo su apoyo a estos trabajadores afectados por un conflicto laboral con la Directiva del Hospital Universitario de Ceuta.

No contenta la Dirección con amenazar primero al Jefe de Servicio de Cirugía con su cese, y presionarlo hasta obligar a solicitar su dimisión, además ha amenazado a los trabajadores del área quirúrgica con represalias, ha coaccionado a integrantes de este Servicio para que retiraran un escrito que notificaba deficiencias organizativas que podían poner en peligro a los pacientes (ocasionadas por las órdenes de la Dirección de Enfermería), y ha llegado a tildar de mentirosos a estos mismos facultativos de cirugía. No bastando con “sugerir” el Director Médico de Atención Especializada del HUCE que debía dimitir el Jefe de Cirugía porque la Dirección de Enfermería así lo había requerido, ahora, la propia Directora de Enfermería, en un alarde de suprema confusión, o de ignorancia supina, reclama como “trabajadora” que se trate en la Junta de Personal un “importante tema”: un representante sindical “se mete con ella” (parafraseando a Cervantes. “cosas veredes, Sancho”).

Para los legos en la materia, la Junta de Personal, es un órgano colegiado que representa y vela por los trabajadores (o sea los que trabajan por cuenta ajena en situación de subordinación frente a otros, que se suelen llamar Jefes o Directivos, léase con sarcasmo), frente a los posibles abusos, precisamente, de los cargos directivos. Así que es totalmente surrealista que un cargo directivo, la Directora de Enfermería en este caso, presente su queja ante un representante sindical, porque D. Ángel Lara, Presidente de la Junta de Personal y en ese momento en calidad de Secretario de la Federación de Sanidad y Sectores Sanitarios de CCOO, ha hecho lo que le corresponde, defender a verdaderos trabajadores (personal del Área Quirúrgica), aquellos que están y son subordinados de los cargos directivos, frente a las arbitrariedades y abusos de la Dirección, con el consentimiento y conocimiento tanto de la Gerencia de Atención Sanitaria como de la Dirección Territorial.

Con el fin de que quede todo bien claro, el Director Territorial D. Jesús Lopera Flores, además de este cargo, y por tanto superior jerárquico de la Directora de Enfermería, mantiene una relación afectiva de larga duración (llámese matrimonio), y en las dos ocasiones que ha sido nombrada Doña Concha Díaz como Directora de Enfermería, curiosamente detentaba el cargo de Director Territorial Don Jesús Lopera Flores, que a la vez es su marido. Si esta circunstancia es casualidad o fruto de la causalidad, lo dejamos al buen criterio del lector. En caso de que fuera fruto de la causalidad, encajaría perfectamente en la definición de nepotismo, que la RAE describe como: “Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”. Así que, y quizás por este motivo, nuestra “Directora Territoriala” (permítanme la licencia poética), está poco acostumbrada a que le lleven la contraria. Repetimos para que no quede lugar a dudas de lo que se afirma y es perfectamente confirmable: en las dos ocasiones en las que ha sido elegida como cargo directivo (cargo político y de libre designación, para el cual no se requiere competir en condiciones de igualdad con ningún otro candidato, ni se ha procedido a convocatoria pública alguna, ni se le ha requerido demostrar más méritos y/o capacidad que otros concurrentes), curiosamente ha coincidido con que su marido, D. Jesús Lopera Flores, era el Director Territorial, y el que designa (libremente) al Gerente de AS de Ceuta, que finalmente es quien elige (sin otro criterio que su libre albedrío, y discrecionalidad) a sus Directores de División (Médica, de Enfermería, de Gestión…).

Hasta aquí podíamos decir que la situación es hasta cómica, pero lo grave es que hemos perdido como Jefe de Cirugía a un gran activo para el Hospital, que ha mejorado el Servicio y ha trabajado para conseguir un excelente equipo de Cirugía, sin obtener a cambio otro pago que el Director Médico, a pesar de reconocer su excelente labor, exija “su cabeza” porque así lo desea la Directora de Enfermería. El propio Director Médico afirmó al equipo de Cirugía que reconocía la excelente labor del Dr. Fernández, pero que, siendo quien era la Directora de Enfermería, no tenía otra opción. Así que se dan aquí dos circunstancias muy graves, que indudablemente se suman a los otros motivos por los que se ha solicitado la dimisión del Director Territorial y que aquí y ahora se hace extensiva a todo su equipo directivo.

  1. Si un trabajador, cumpliendo su deber tanto como empleado público, como siguiendo lo que marca el Código Deontológico de la profesión médica en el caso que nos ocupa, notifica por cauces oficiales las deficiencias de nuestra Área Sanitaria (en este caso en el Área Quirúrgica) que pueden poner en peligro a los pacientes y usuarios, con el fin de que se pueda proceder a corregirlas, lo que obtendrá son las represalias de la Dirección. Un claro llamamiento a lo que podríamos denominar “la ley del silencio”.
  2. Si un sindicato se hace eco de los problemas de los trabajadores, los cargos directivos intentan utilizar a otros sindicatos para acallar la voz de los trabajadores, queriéndose hacer pasar, como corderito indefenso quien tiene en todo caso la posición de “lobo con piel de cordero”. Es como si un coronel se quejara a un soldado, que otro soldado se ha metido con él o que el gerente de una empresa se afiliara a un sindicato para que le defienda del ataque de otras organizaciones sindicales (ya lo que nos falta es que alguno de los cargos directivos quieran ser también delegados sindicales).

No deja de ser esperpéntico que un cargo directivo no sepa que cuando se está en situación de excedencia por “Servicios Especiales” y se tiene capacidad de mando, y otros te tienen que obedecer, ya no eres trabajador; eres jefe, o eres el equivalente al empresario o lo representas. Y a ningún empresario (ni a ningún cargo directivo de ninguna empresa) se le ocurriría quejarse a un sindicato porque otro sindicato “se mete” con él. Se supone que va con el cargo, y para eso se le paga, el lidiar con los sindicatos. Así que, nada más por no saber ni cuáles son sus funciones ni lo que su posición jerárquica dentro del entramado del INGESA implica, debería tener la mínima decencia (como el Director Territorial respecto a la vacunación frente al COVID) de dimitir. Es evidente que le viene grande el cargo, y que no lo tiene por méritos propios (recordemos el significado de la RAE de nepotismo).

Esto que aquí relatamos, por desgracia, no es algo inusual o puntual. Cualquiera que haya vivido la “Era Lopera 1”, sabe que tanto la propia Dirección Territorial como todo su equipo directivo tienen tendencias a conducirse con tintes dictatoriales más propios de otras tendencias políticas que las que se supone que representan, y que suelen oscilar entre el intento de manipulación de los sindicatos y la obstrucción de la labor sindical de aquellos que no dejan de cumplir con su misión: defender a todos los trabajadores. Habrá que recordarle a esta Dirección, que los propios políticos que los han elegido, en teoría, defienden la libertad de expresión, como derecho fundamental de cualquier ciudadano, y con más razón, deber de cualquier representante sindical. Se recuerda también, que la actividad y libertad sindical es un derecho constitucional, y que entorpecer o intentar impedir la labor de los delegados de personal, puede tener consecuencias incluso legales. Como nueva Secretaria de la Federación de Sanidad por CCOO de Ceuta, ya expuse el día de mi elección, que mi objetivo fundamental es defender a todos los trabajadores (estatutarios, laborales, fijos, interinos, contratados, y aquellos que quieren acceder a un empleo público), y luchar contra el caciquismo. Así que aquí va mi compromiso, a lado de todos los trabajadores y frente a todos los Directivos-Caciques que confunden el ser Servidores Públicos con que lo Público está a su servicio. Basta ya señores. Y desde luego que, Doña Concha Díaz, Directora de Enfermería, no piense ni por un momento que por ser la mujer de D. Jesús Lopera, está a salvo de las críticas de ningún sindicato en tanto su labor como Directora de Enfermería nos parezca inadecuada, ni que este sindicato en concreto va a permitir ningún tipo de amenaza ni a sus afiliados, ni a sus delegados, ni a ningún trabajador de la categoría que sea, y tenga el tipo de contrato que tenga.

Queda dicho. Esperamos que tomen nota.

Carolina P. Gallego Luque

Secretaria de la Federación de Sanidad por CCOO de Ceuta

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