Juguetes peligrosos: cómo detectarlos y qué dice la ley
Sociedad
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Se acerca la Navidad y en las semanas previas la campaña de juguete empieza a bombardear a los más pequeños para que preparen su carta a Papa Noel o a los Reyes Magos. Son unas semanas en las que se realizan muchas compras y adquisiciones por parte de los consumidores y usuarios de juguetes o videojuegos para nuestros niños y es importante tener en cuenta una serie de aspectos para hacer de esos deseos de los pequeños de la casa una compra segura.

Legálitas recomienda a la hora de adquirir un juguete en un establecimiento comercial observar una serie de indicaciones para que dicha compra llegue a buen término y nos resulte satisfactoria y segura.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que un producto debe de ser seguro en condiciones normales de utilización y no presentar riesgos para su usuario, esto afecta también a los juguetes.

La seguridad a la hora de adquirir un producto es un derecho básico de los consumidores, y se encuentra regulado en el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, pero también en el Real Decreto1801/2003 de 26 de diciembre sobre Seguridad General de los Productos, que es una transposición de la Directiva 2001/95/CE de la Unión Europea. Todas estas normativas hacen referencia también a los juguetes y afectan a fabricantes, importadores y distribuidores encontrándose obligados a poner en el mercado productos seguros; en especial, el Real Decreto 1205/2011 de 26 de agosto, sobre la seguridad de los juguetes.

A través de la Red de Alerta del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, se vigila que los productos, y en concreto los juguetes, sean seguros, para que en el momento que se detecte una anomalía en tal sentido sea retirado de forma inmediata del mercado, protegiendo así a los consumidores y usuarios en el caso en que no cumplan los requisitos para que sean seguros. Es un sistema basado en el intercambio rápido de información entre las administraciones encargadas del control y vigilancia del mercado, sobre un producto que pueda suponer un riesgo para los consumidores y, por tanto, tiene como objetivo contribuir a la seguridad de los consumidores y a la protección de su salud mediante un sistema de información sobre productos peligrosos.

Los juguetes contribuyen de manera esencial al desarrollo de los niños, por eso es importante elegir juguetes seguros con los que los pequeños puedan jugar sin ningún riesgo y poder disfrutarlo al máximo; por eso es importante que el juguete que adquirimos cumpla una serie de requisitos para que nuestra compra sea segura:

-Se deben elegir juguetes con marcado CE (El marcado CE se regula en la Directiva 88/378/CEE de 3 de mayo de 1988, este marcado es un compromiso del fabricante del juguete de que este cumple con las normas de seguridad europeas).

-En la etiqueta debe figurar los datos del fabricante responsable del producto (nombre y dirección).

-El etiquetado e instrucciones de uso debe venir en castellano.

-Comprobar que lleva todos los accesorios que se indican en el etiquetado.

-Debe de figurar la edad mínima para la que es recomendable dicho juguete, a partir de la cual un niño puede jugar con ese producto.

-Y la necesidad de utilizarse bajo vigilancia de un adulto.

-Para garantizar la seguridad, el juguete no debe tener bordes o puntas cortantes ni piezas pequeñas que se puedan desprender, especialmente si va dirigido a niños menores de 36 meses, y debe ser lo suficientemente grande para que no pueda ser tragado.

-Si están destinados a bebés, el producto debe estar fabricado con materiales que no se rompan.

En primer lugar no debemos pensar que por elegir un juguete más caro es mejor y más seguro, pues hay que tener en cuenta otra serie de factores como, por ejemplo, la edad para la que es indicado. Se debe elegir un juguete que sea recomendado para la edad del niño y con especial atención si se debe utilizar bajo vigilancia de un adulto o con protecciones (por ejemplo, en el caso de patines o bicicletas).

Por supuesto, a la hora de elegir un juguete es importante tener en cuenta las preferencias del niño, pero intentando que a través del juguete pueda fomentar la comunicación, la interacción social y la igualdad. Habría que intentar evitar aquellos juguetes que induzcan a la violencia.

Es importante elegir juguetes adecuados para la edad, la capacidad y la destreza del niño. Los juguetes que no están destinados al grupo específico de edad del niño pueden provocarle lesiones. Por este motivo es importante seguir las recomendaciones de edad, especialmente el símbolo 0 a 3 y las palabras «no es conveniente para niños menores de 36 meses» acompañadas de la indicación del peligro.

Hay que tener en cuenta que no hay que comprar juguetes que contengan piezas pequeñas desmontables para niños menores de 3 años, ya que estos se podrían introducir los juguetes en la boca y podrían asfixiarse.

La Dirección General de Consumo recomienda fijarse en el sistema de logotipos que emplea la industria de los videojuegos en su etiquetado para advertir de su contenido y de la edad a la que va dirigido.

En el caso de los videojuegos debemos observar atentamente las advertencias del etiquetado mediante el código de identificación, denominado PEGI (Pan European Game Information) es el utilizado en la mayor parte de Europa.

Este sistema de clasificación por edad orienta a los consumidores, especialmente a los padres, a la hora de comprar o no un videojuego. Para ello se emplean “pictogramas”, es decir, símbolos o grafismos de fácil comprensión, que indican de manera fiable la idoneidad del contenido del videojuego, con el fin de proteger a los menores.

Se trata de una información importante para saber si se está comprando un juego conveniente para el niño acorde a su edad.

Si el juguete que compramos no cumple con todos los requisitos anteriormente mencionados podemos proceder a su denuncia a través de la Oficina de Consumo de nuestro municipio o de la Dirección General de Consumo, poniendo en conocimiento toda la información del juguete y el riesgo o gravedad que ha producido.

Además, periódicamente, por parte de las administraciones, se realizan campañas de inspección y control en determinados sectores y productos, procediendo a la retirada de aquellos que no cumplen con la normativa o no viene identificado el fabricante, productor o distribuidor.

También por parte de las administraciones se realizan controles de calidad de los productos, especialmente de los juguetes, para detectar si tiene alguna incidencia por la que deba de ser retirado del mercado.

A la hora de adquirir un juguete es importante hacerlo en una tienda o a proveedores que sea de confianza, ya que son especialmente cuidadosos con la elección de los juguetes que venden y normalmente aceptan devoluciones (siempre es importante que el consumidor guarde su ticket o factura de compra para futuras reclamaciones).

Adquirir juguetes en tiendas que no son especialistas expone a que demos a los más pequeños un juguete falsificado con todos los riesgos que esto conlleva.

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