Ceuta y Melilla, los territorios con menor prevalencia de la enfermedad renal crónica en España
Sanidad
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La Enfermedad Renal Crónica (ERC) continúa creciendo en nuestro país, donde más de 6.800 personas iniciaron Tratamiento Renal Sustitutivo (diálisis o trasplante) para sustituir la función de sus riñones en el último año (2018).

En total, en la actualidad unas 61.000 personas necesitan Tratamiento Renal Sustitutivo en nuestro país en la actualidad, si bien la prevalencia de esta patología sigue aumentando hasta situarse por primera vez por encima de las 1.300 personas por millón de población (pmp), en concreto 1.304 pmp, según los últimos datos del Registro Español de Enfermos Renales. De hecho, la ERC ha crecido casi un 30% en nuestro país en la última década, donde ya hay algo más de 7 millones personas que la padecen. De seguir su ritmo actual de crecimiento se convertirá en la segunda causa de muerte en pocos años.

Más concretamente, la prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica ha crecido un 31% en los últimos diez años en España, pasando de 994 pacientes por millón de población (pmp), en 2008 a los 1.304 pmp en 2018. Además, en el último año se experimentó un aumento de la incidencia (nuevos casos), pasando de las 141 personas por millón de población a las 147,3, un 4% más.

Este registro señala que Ceuta y Melilla son los territorios con menor tasa de prevalencia (número total de personas afectadas) de la Enfermedad Renal Crónica en España, situándose por debajo de la media nacional con 1.080 y 671 pmp respectivamente, frente a los 1.304 pmp de la media española. Destaca el caso de la prevalencia en Melilla, que ha experimentado un descenso del 23% con respecto al año anterior.

Por su parte, la incidencia (número de nuevos casos de pacientes), en Ceuta se situó muy por encima de la media nacional, con 258 pmp frente a los 147 pmp, es decir, un 37% más que en el año anterior. Por su parte, en Melilla la incidencia alcanzó los 115 pmp, muy por debajo de la media nacional.

Con ello, el número de personas que han pasado a necesitar Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) -es decir, diálisis o trasplante- creció en el último año en Ceuta y Melilla en unos 30 pacientes. Se estima que ya son unas 16.000 personas las que tienen Enfermedad Renal Crónica en Ceuta y Melilla, de los cuales unos 150 son pacientes que precisan Tratamiento Renal Sustitutivo.

El aumento de la incidencia de la Enfermedad Renal Crónica se relaciona con cuestiones como el aumento de la esperanza de ida y el envejecimiento de la población, pero principalmente con otros factores de riesgo como la diabetes y la enfermedad cardiovascular, la hipertensión arterial, el tabaquismo o cuestiones relacionadas con los estilos de vida poco saludables, como la obesidad, el sedentarismo, o la mala alimentación con productos procesados.

Se estima que, en 20 años, un tercio de la población tendrá 65 años o más (principal segmento de población con ERC), y con la actual tendencia, en estas dos décadas se habrá duplicado el número de personas de esta edad en Tratamiento Renal Sustitutivo. En cuanto a la mortalidad, la Enfermedad Real Crónica ha aumentado su peso como causa de muerte en España más de un 30% en la última década, y en 2016 fallecieron en 4.700 personas en TSR en nuestro país, es decir, casi 13 personas al día.

De ahí que la Sociedad Española de Nefrología, junto a la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), y otras sociedades científicas y médicas como la Organización Nacional de Trasplante (ONT), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), quieren aprovechar la celebración del Día Mundial del Riñón, que se realiza mañana 12 de marzo, para hacer un llamamiento a la sociedad sobre la importancia de la promoción de la salud renal como la mejor medida de prevención para frenar el avance de una patología que ya se conoce como “la epidemia silenciosa” -al tener un infradiagnóstico del 40%, y un 25% de afectados que desconoce su situación en las fases iniciales de la ERC-, y cuyos principales factores de riesgo son modificables en su mayor parte con la adopción de hábitos de vida saludables.

En este sentido, los organizadores del Día Mundial del Riñón en España han puesto en marcha una campaña dirigida a moderar el consumo de alimentos procesados, perjudiciales para la salud renal por el alto contenido en fostato de sus aditivos, conservantes y saborizantes, advirtiendo del riesgo que este consumo representa para las personas mayores de 50 años, fumadores y pacientes con diabetes, hipertensión u obesidad o con antecedentes familiares. De hecho, al día necesitamos 700 miligramos de fosfato y en una dieta occidental llegamos a consumir hasta tres gramos, es decir, entre dos y cuatro veces más. El objetivo es concienciar a la población general y a los grupos de riesgo en particular a limitar el consumo de alimentos procesados y a llevar una dieta saludable para los riñones.

La campaña se alinea con el lema del Día Mundial del Riñón, que en este año gira sobre la prevención y la detección precoz, bajo el eslogan “España, lista para frenar la enfermedad renal. Prevención y detección precoz para cualquier persona en cualquier lugar”, que incide en la necesidad de frenar el avance de la Enfermedad Renal Crónica (ERC). En el marco del gran objetivo de la prevención, especialistas y pacientes quieren hacer especial hincapié en el aspecto clave de la alimentación, aprovechando también la creación del nuevo Ministerio de Consumo que aglutina las competencias en este campo, lo que representa una oportunidad para poner el acento en el riesgo que para el deterioro de la función renal representa un consumo excesivo de alimentos procesados.

Así, los sanitarios implicados en la lucha contra las enfermedades renales esperan que el nuevo Ministerio se alinee con ellos en la demanda de una modificación del actual etiquetado alimentario europeo, y colabore con el Ministerio de Sanidad para sensibilizar a la opinión pública sobre esta cuestión y en general sobre la importancia de la alimentación y los estilos de vida en la salud renal. Sin un cambio en los hábitos de alimentación, será difícil lograr avances significativos en materia de prevención.

“La percepción social es que llegamos a mayores con las funciones renales necesariamente disminuidas, como si el deterioro renal fuera exclusivamente fisiológico y no estuviera inducido por factores de riesgo como la dieta, el sedentarismo, el tabaco o el consumo de alcohol. Desde las organizaciones implicadas en la salud renal queremos cambiar radicalmente esta falsa creencia, llevando a toda la población, y particularmente a los mayores, la idea de que el deterioro renal puede evitarse y que la función renal puede preservarse en estado óptimo con buenos hábitos y particularmente con una alimentación saludable”, señala la presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), María Dolores del Pino.

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