Cartas al Director
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Rectificación a Rafael España Sánchez

Un amigo ceutí me acaba de enviar la Carta abierta al electorado del Partido Popular (en Ceuta), publicada en La Verdad de Ceuta el pasado 5 de noviembre por Rafael España Sánchez. En ella, después de una tremenda diatriba contra el PP se me alude en los siguientes términos: “Ahora os preguntáis dónde están...Jaime Ignacio del Burgo…hombres y mujeres que en muchos casos sufrieron en sus carnes la tragedia del terrorismo etarra y que fueron echados, despreciados, humillados por el partido al que dieron y por el que dieron todo, sólo para ser sustituidos por advenedizos, pijos de manual, productos creados en los think tanks liberales”.

A fin de salir al paso de las alusiones de que he sido objeto dirijo esta Carta abierta al electorado del Partido Popular (en Ceuta), en la seguridad de que La Verdad de Ceuta la publique sin necesidad de acogerme formalmente al derecho de rectificación.

  1. A la pregunta “dónde estoy” respondo: Estoy donde estaba. Es cierto que desde antes de la Transición he luchado contra ETA y sé lo que es sentir muy cerca el infecto hedor de los terroristas y sus corifeos políticos a los que combato dialécticamente desde hace casi medio siglo. No por ello me considero ningún héroe. Siempre tuve el respaldo primero de la UCD y después del PP de toda España. Desmiento pues categóricamente que haya sido echado, despreciado u humillado por el partido. En 2008 puse fin voluntariamente tres décadas de intensa vida parlamentaria primero en el Senado (1977-1982 y 1986-1989) y en el Congreso (1989-2008). A partir de entonces, como militante de base, pero con voz propia, he prorporcionado al partido mi modesto consejo y sobre todo he desarrollado una intensa labor literaria (libros y artículos en la prensa navarra y nacional) en defensa de los principios y valores que hemos sostenido siempre.
  1. En septiembre de 2018 represento el Partido Popular Vasco me pidió que le representara en una Comisión de juristas a la que el Parlamento Vasco había encomendado la tarea de articular en un proyecto legislativo las Bases para un Nuevo Estatus Político, cuya finalidad es derogar el Estatuto de 1979 y establecer una relación confederal del País Vasco “con” el Estado español, como si de un Estado soberano se tratar, en ejercicio del derecho a la autodeterminación. Ni qué decir tiene que se trata de una propuesta radicalmente inconstitucional y esa ha sido mi postura en todo momento. Pero si llegara a aprobarse por el Parlamento Vasco se abriría un nuevo frente independentista que podría convertirse en sedicioso siguiendo la huella del independentismo catalán.
  1. No voy a entrar en el rosario de descalificaciones sobre la actuación del Partido Popular en línea con lo que sostiene Vox para el que el Sr. España pide el voto al electorado popular de Ceuta. Sólo diré que si hubo tan tremendas claudicaciones, nunca escuché ni dentro ni fuera del partido la voz de su líder, por el que tengo gran respeto sobre todo porque traté mucho a su padre en los años de plomo, y que desempeñó cargos relevantes tanto en el País Vasco como en la Comunidad de Madrid hasta que abandonó el partido en 2013.
  1. No quiero decir que tono en el Partido Popular sea ejemplar. Comportamientos corruptos de ciertos cargos políticos relevantes fueron precisamente la principal causa de la progresiva desafección de buena parte de quienes habían confiando en el PP. Desde que estallaron los prmeros escándalos advertí en el seno del partido y luego en los medios de comunicación que si no se producía una auténtica catarsis interna corríamos el riesgo de desaparecer de la vida política española tal y como le ocurrió a UCD en 1982. Esta es la razón por la que apoyé inicialmente a Pablo Casado. Y no me equivoqué porque supone un soplo de aire fresco que ha conseguido la renovación y regeneración del partido. Además, es una persona honrada, cuya preparación genera confianza, un brillante parlamentario y sobre todo ha demostrado ser fiel a los principios del Partido firme en sus convicciones al tiempo que situándonos en el centro reformista, que es nuestra seña de identidad desde la refundación del partido en 1989.
  1. Apelo al sentido de la responsabilidad de los electores del Partido Poplar. En primer lugar, pueden llevar la cabeza bien alta porque no somos la “derechita cobarde” sino que tenemos valor probado en la defensa de la unidad de España y de la Constitución de 1978. Debemos votar con la convicción de que la única forma de acabar con un presidente socialista rehén de quienes quieren destruir a España o imponer un régimen totalitario de corte marxista y bolivariano es votar al Partido Popular. Sería muy triste que quienes pretenden salvar a España y se consideran los únicos patriotas al final contribuyan a consolidar el poder socialista.

Un cordial saludo para todos.

Jaime Ignacio del Burgo

Expresidente del Gobierno de Navarra, exsenador constituyente y exdiputado a Cortes

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