Cartas al Director
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El 28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo, los socialistas queremos recordar a todos y cada uno de los trabajadores y de las trabajadoras que han perdido su salud y su vida como consecuencia de las condiciones en las que realizan su trabajo, así como a sus familiares y compañeros/as. Y paralelamente queremos insistir en el compromiso socialista en la defensa de la salud y en el desarrollo de unas condiciones de trabajo dignas, seguras y saludables.

Cada día mueren en el mundo 6.300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo – más de 2,3 millones de muertes por año. Anualmente ocurren más de 317 millones de accidentes en el trabajo (OIT).

En nuestro país, durante 2018 la siniestralidad laboral se ha vuelto a incrementar. Se han producido más de 1,3 millones de accidentes laborales, y 652 trabajadores y trabajadoras murieron a consecuencia de un accidente de trabajo: dos trabajadores fallecen cada día.

En cuanto a las enfermedades profesionales, tan solo se declararon en 2018 un total de 24.934: desgraciadamente siguen sin tener un correcto tratamiento y representan un 2% de los accidentes de trabajo notificados. Este motivo hace que este año los socialistas tengamos especial interés en visualizarlas, con especial empeño en las producidas por la manipulación  y uso de sustancias peligrosas del lugar de trabajo, ya que son generadoras de un porcentaje elevado de las patologías laborales que no se están notificando como tales (especialmente los cánceres de origen profesional).

Los cánceres ocupacionales representan más de 100.000 muertes al año en la UE, aunque podrían prevenirse si se eliminaran muchos carcinógenos en los procesos de producción. El cáncer de origen laboral continúa siendo invisible en el ámbito de la salud laboral. En España en 2018, tan sólo se declararon 28 enfermedades profesionales relacionadas con agentes carcinógenos -más de la mitad se referían al amianto-. Si se reconocieran todos los casos que se producen, el cáncer sería la primera causa de mortalidad profesional en España.

El 23% de los trabajadores europeos cree que su seguridad o su salud están en riesgo debido a su trabajo, cifra que muestra que las condiciones de trabajo en Europa no están mejorando. Y en España el 37% de los trabajadores considera que su trabajo afecta de forma negativa a su salud.

Una de las causas es la institucionalización de la inseguridad, la desigualdad y la precariedad como graves factores generadores de riesgos laborales para la salud laboral en general y principalmente para la salud psicosocial, afectando prioritariamente a los trabajadores jóvenes, a los mayores de 55 años, a las mujeres, a trabajadores con contrato temporal, incluso trabajadores sin contrato, o con jornada a tiempo parcial. Para los socialistas, el sufrimiento humano que conlleva la siniestralidad laboral hace que esta situación sea preocupante e insostenible. Es necesario frenar esta lacra social.

Además, hay que tener en cuenta que el mundo del trabajo está experimentando un importante proceso de cambio y transformación: el avance de la tecnología, el impacto del cambio climático o la evolución de la producción y el empleo son algunos de los aspectos que aún no se han incorporado a las políticas preventivas de salud laboral, desconociendo los efectos para la salud que tendrán.

A este contexto hay que sumar el impacto que produjeron en la situación de la prevención de las empresas tanto la crisis económica como la última reforma laboral del Partido Popular. Los socialistas tenemos la obligación de recuperar el concepto de trabajo decente, digno, con condiciones de trabajo seguras y saludables durante toda la vida laboral, el derecho al trabajo como valor social básico constitucional.

Las llamadas nuevas formas de organización del trabajo realmente están produciendo un aumento en la intensificación del mismo, generando consecuencias negativas en la salud de los trabajadores y trabajadoras que están viendo empeorar las condiciones laborales. El actual modelo productivo basado en la presión laboral, en el miedo a la inseguridad, el deterioro de las relaciones laborales y en la precariedad es una de las causas de este incremento de la siniestralidad.

El coste social, en salud y también económico es inmenso. El dolor de las familias, amigos y compañeros de los trabajadores y trabajadoras fallecidas y enfermas; el gasto en la atención sanitaria derivada al Sistema Público de Salud costeado por todos los ciudadanos en lugar de incorporarlo a Seguridad Social, así como la carga económica de las malas prácticas de seguridad y salud estimada en un 4% del Producto Interior Bruto global de cada año. Estas razones son suficientes como para que los socialistas realicemos un esfuerzo en desarrollar políticas preventivas que avancen a la mejora de las condiciones de trabajo y de salud y seguridad.

Por eso, en este contexto socio-económico, los socialistas nos comprometemos a: DEROGAR LA REFORMA LABORAL Y ELABORAR UN NUEVO ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES Y REFORMAR EL MARCO NORMATIVO PREVENTIVO, que nos ha ido útil en estos últimos 20 años, pero que actualmente está desarrollando déficits que debemos solventar.

El empleo de calidad, la formación y la educación, condiciones de trabajo adecuadas y, sobre todo, trabajo digno para toda la ciudadanía son necesarios de cara a reducir los factores de riesgo laboral. Los trabajadores y trabajadoras necesitan unas mejores condiciones de seguridad y salud y, en definitiva, una calidad de vida decente.

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