Sanidad ofrece pautas para vivir un Ramadán saludable.
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La Consejería de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad felicita el Ramadán recordando una serie de pautas y recomendaciones para vivirlo de manera saludable que se resumen en mantener una alimentación equilibrada, con una cantidad adecuada de nutrientes, sin exceso de grasas e hidratos de carbono como el azúcar refinado y los pasteles; beber abundantes líquidos; y aumentar el consumo de frutas y verduras.

El factor más decisivo no es el ayuno en sí, sino los alimentos que se ingieren durante las horas de no ayuno, por eso lo necesario es mantener una dieta balanceada y simple que contenga alimentos de todos los grupos: frutas y verduras, pan, cereales, patatas, carnes, pescados, leche y lácteos.

No hacerlo puede acarrear complicaciones como deshidratación (malestar general, calambres, desorientación, desmayo…), que hay que prevenir tomando abundantes líquidos y evitando la exposición al sol y el calor; indigestión y acidez gástrica, que se puede controlar evitando las comidas muy especiadas y grasas, eliminando la cafeína y el tabaco y durmiendo con la cabeza elevada; el tan habitual dolor de cabeza; estreñimiento; y trastornos del sueño, favorecidos también por la multiplicación de ritos religiosos y las actividades sociales por la noche.

Las personas con diabetes han de saber que se han descrito importantes problemas asociados al ayuno prolongado, como hipoglucemia, hiperglucemia, cetoacidosis, deshidratación y trombosis, por lo que, si van a realizar Ramadán, Sanidad les insta a hablar con su médico, les recuerda que no deben modificar las horas ni dosis de administración de insulina, les anima a controlar regularmente los niveles de glucosa sanguínea y les recuerda que en caso de mareo, sudores o desorientación, todos ellos síntomas de hipoglucemia, hay que ingerir una bebida azucarada, uno o dos azucarillos o caramelos.

En cuanto a las personas que hayan padecido otras enfermedades como infarto, retinopatía, nefropatía o neuropatía, tienen que buscar consejo médico antes de empezar el ayuno del Ramadán.

Asimismo, Sanidad subraya que enfermedades como la hipertensión arterial o el asma son controladas por la medicación que debe tomarse a diario, por lo que esta resulta imprescindible para evitar complicaciones.

Las mujeres embarazadas deben tener presente que un déficit de nutrientes básicos en las primeras semanas de gestación puede producir malformaciones y una deshidratación puede resultar fatal; y las lactantes deben consultar con su pediatra si van a realizar el ayuno.

Puesto que el Ramadán dura desde el alba al anochecer, lo adecuado es reponer la energía durante estas horas comiendo alimentos saludables, despacio y en pequeñas cantidades. Sanidad sugiere, por ejemplo, una ruptura del ayuno ligera, con agua y dátiles, frutos ricos en potasio, empapados en leche, rica en calcio y otros nutrientes; y una comida previa al nuevo día de ayuno que incluya pan, sopas de verduras, frutas o carne, todo ello rico en vitaminas, minerales, proteínas y fibras; además de la norma general de beber abundantes líquidos y evitar grasas saturadas, guisos fuertes y dulces con excesivas cantidades de azúcar y mantequilla.

Respecto de la práctica de ejercicio físico, las pautas que da Sanidad son hacer deporte poco antes de la ruptura del ayuno, alejarse lo más posible del sol y hacer ejercicios no penosos; y en caso de practicar deportes que supongan un gran esfuerzo físico, los especialistas recomiendan dejarlo hasta después de la ruptura, en las horas nocturnas.

La Consejería de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad felicita el Ramadán recordando una serie de pautas y recomendaciones para vivirlo de manera saludable que se resumen en mantener una alimentación equilibrada, con una cantidad adecuada de nutrientes, sin exceso de grasas e hidratos de carbono como el azúcar refinado y los pasteles; beber abundantes líquidos; y aumentar el consumo de frutas y verduras.

El factor más decisivo no es el ayuno en sí, sino los alimentos que se ingieren durante las horas de no ayuno, por eso lo necesario es mantener una dieta balanceada y simple que contenga alimentos de todos los grupos: frutas y verduras, pan, cereales, patatas, carnes, pescados, leche y lácteos.

No hacerlo puede acarrear complicaciones como deshidratación (malestar general, calambres, desorientación, desmayo…), que hay que prevenir tomando abundantes líquidos y evitando la exposición al sol y el calor; indigestión y acidez gástrica, que se puede controlar evitando las comidas muy especiadas y grasas, eliminando la cafeína y el tabaco y durmiendo con la cabeza elevada; el tan habitual dolor de cabeza; estreñimiento; y trastornos del sueño, favorecidos también por la multiplicación de ritos religiosos y las actividades sociales por la noche.

Las personas con diabetes han de saber que se han descrito importantes problemas asociados al ayuno prolongado, como hipoglucemia, hiperglucemia, cetoacidosis, deshidratación y trombosis, por lo que, si van a realizar Ramadán, Sanidad les insta a hablar con su médico, les recuerda que no deben modificar las horas ni dosis de administración de insulina, les anima a controlar regularmente los niveles de glucosa sanguínea y les recuerda que en caso de mareo, sudores o desorientación, todos ellos síntomas de hipoglucemia, hay que ingerir una bebida azucarada, uno o dos azucarillos o caramelos.

En cuanto a las personas que hayan padecido otras enfermedades como infarto, retinopatía, nefropatía o neuropatía, tienen que buscar consejo médico antes de empezar el ayuno del Ramadán.

Asimismo, Sanidad subraya que enfermedades como la hipertensión arterial o el asma son controladas por la medicación que debe tomarse a diario, por lo que esta resulta imprescindible para evitar complicaciones.

Las mujeres embarazadas deben tener presente que un déficit de nutrientes básicos en las primeras semanas de gestación puede producir malformaciones y una deshidratación puede resultar fatal; y las lactantes deben consultar con su pediatra si van a realizar el ayuno.

Puesto que el Ramadán dura desde el alba al anochecer, lo adecuado es reponer la energía durante estas horas comiendo alimentos saludables, despacio y en pequeñas cantidades. Sanidad sugiere, por ejemplo, una ruptura del ayuno ligera, con agua y dátiles, frutos ricos en potasio, empapados en leche, rica en calcio y otros nutrientes; y una comida previa al nuevo día de ayuno que incluya pan, sopas de verduras, frutas o carne, todo ello rico en vitaminas, minerales, proteínas y fibras; además de la norma general de beber abundantes líquidos y evitar grasas saturadas, guisos fuertes y dulces con excesivas cantidades de azúcar y mantequilla.

Respecto de la práctica de ejercicio físico, las pautas que da Sanidad son hacer deporte poco antes de la ruptura del ayuno, alejarse lo más posible del sol y hacer ejercicios no penosos; y en caso de practicar deportes que supongan un gran esfuerzo físico, los especialistas recomiendan dejarlo hasta después de la ruptura, en las horas nocturnas.

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