“Alhambra romántica” de Juan Manuel Barrios Rozúa.
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“Alhambra romántica. Los comienzos de la restauración arquitectónica en España” es el título del libro del profesor Juan Manuel Barrios Rozúa, que acaba de publicar la Editorial Universidad de Granada (EUG), en colaboración con el Patronato de la Alhambra y Generalife.

En este volumen el autor trata de la restauración arquitectónica del monumento granadino y subraya que este fue un terreno de experimentación pionero, no solo en España sino también en Europa. Era además un caso único, pues se trataba de una exótica arquitectura que desafiaba la práctica y el gusto estético de los maestros de obras y arquitectos que debían intervenir.

Este libro no se limita a trazar el complicado itinerario de las restauraciones, sino que también ilumina la microhistoria de una ciudadela por la que desfilaron algunos de los más célebres escritores y artistas de la época, desvelando cuál era la realidad social que se escondía tras la onírica cortina del romanticismo.

En palabras del autor del libro, la Alhambra romántica es mucho más que literatura y pintura y a descubrirla se dedican la mayoría de las páginas de este trabajo. “Este monumento tan excepcional se encontraba en una ciudad provinciana, pobre y en decadencia, con una escasísima vida cultural y una población mayoritariamente analfabeta”.

De semejante contexto no podían salir arquitectos y restauradores de sólida formación teórica, y los artífices granadinos fueron en ocasiones reprendidos por colegas madrileños con una formación intelectual muy superior, dando lugar a interesantes debates en los que ya se plantean los grandes problemas de una disciplina siempre envuelta en la polémica: conservación o restauración, pátina evocadora o esplendor de lo nuevo, autenticidad o reconstrucción.

El monumento granadino se vio amenazado en la etapa romántica, su existencia fue objeto de activas campañas de restauración, polémicas de ámbito local y nacional envolvieron las intervenciones, “acometidas las más de las veces por artífices con una deficiente formación teórica y práctica. Los debates estuvieron centrados —al igual que lo siguen estando hoy— en si el restaurador debe limitarse a consolidar o debe recuperar una imagen unitaria, si respeta la pátina o devuelve el supuesto brillo primigenio, si conserva el valor documental o lo sacrifica en el altar del valor artístico”, señala el autor.

Las intervenciones para conservar o restaurar la Alhambra son el producto --siempre según Juan Manuel Barrios Rozúa-- de unas azarosas circunstancias históricas que aquí son reconstruidas minuciosamente. Esas labores tuvieron un numeroso y heterogéneo conjunto de protagonistas cuyas concepciones, a veces confusas y mutantes, son analizadas en su contexto cultural.

Y se refiere Barrios Rozúa, entre otros aspectos, a que “intervenciones tan bárbaras como el derribo y reconstrucción de la sala de las Camas o la parcial reedificación de la crujía este y la galería sur del patio de Comares no fueron inevitables, sino opciones tomadas por unos individuos de limitadas facultades teóricas y técnicas, que encontraron además una dura contestación. Piénsese que la demolición y reconstrucción «mejorada » del patio de los Leones se propuso también, pero fue detenida por los arquitectos del Real Patrimonio a los que se consultó, y años después se demostró que era posible enderezar los desplomes del patio. La Alhambra pudo tener mejor suerte de haber estado en manos de personas de más pericia técnica y sensibilidad hacia el valor histórico; de ninguna manera hay que ser determinista y considerar que se hizo lo único que se podía hacer según la presunta mentalidad homogénea de una época”.

Juan Manuel Barrios Rozúa es profesor titular de la UGR. Imparte docencia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada. Pertenece al área de Composición Arquitectónica del Departamento de Construcciones Arquitectónicas.

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