ramchandani-yoga_a_la_vejez-10-03-2015
Opinión
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Jamás es demasiado tarde para acercarse al yoga, independientemente de que tenga uno ocho años u ochenta y ocho; cada uno es exactamente tan viejo como se siente. Los últimos años de la vida pueden ser verdaderamente una época de oro, en la que tiene uno tiempo libre para dedicarse a sí mismo, tanto física como espiritualmente.

Muchos de los problemas de la vejez son una combinación de ejercicio insuficiente, malos hábitos de comida y respiración superficial; de ahí derivan achaques como la mala circulación, la artritis y los trastornos digestivos. Pero el cuerpo tiene unos poderes de regeneración increíbles, y ya después de un tiempo de práctica de yoga la persona sentirá que duerme mejor y tendrá más energía y una visión más positiva de la vida.

Aprender yoga es un placer y son muchos los goces que se pueden obtener a través de la práctica de yoga.

Puede que una persona tenga sesenta o setenta años y se pregunte si no es demasiado tarde ya para abordar la práctica del yoga, ¿quizás tengan miedo? El miedo nos dice que, a medida que avanza la edad, aumentan las enfermedades y el sufrimiento. Nuestra mente nos dice que deberíamos haber hecho yoga antes, o que deberíamos haber continuado y no haber parado cuando éramos jóvenes. Hay que empezar sin más, y una vez que se ha empezado, mantener un ritmo regular de práctica.

A lo largo de mis años de experiencia como profesor de yoga, he tenido la gran fortuna de enseñar a personas con más de sesenta años. Personas que han demostrado regularidad en la asistencia, atención en las explicaciones, y empeño en la práctica. De estas personas he podido aprender mucho de su experiencia de la vida.

A una cierta edad, el cuerpo empieza a decaer. Si no hacemos algo, dejamos incluso de suministrar sangre a zonas a las que antes sí la suministrábamos. Al realizar asanas (posturas) hacemos que la sangre nutra las extremidades y órganos vitales de nuestro cuerpo, de forma que las células se mantengan sanas. Pero si decimos "No, ya estoy viejo", la circulación sanguínea se detiene. Si la lluvia no cae, sobreviene la sequía y la hambruna, y si no hacemos yoga, si no irrigamos el cuerpo, al producirse en nuestro cuerpo la sequía o la hambruna en forma de enfermedades incurables, nos limitamos a aceptarlas y nos disponemos a morir.

En las clases que imparto en la Academia Premier tenemos personas jóvenes y mayores, y se les atiende de forma personalizada según las necesidades específicas que pueda tener la persona. Las sesiones incluyen asanas suaves, ejercicios respiratorios adecuados, y un poco de meditación y relajación.

Mucho se ha dicho por parte de cierta gente mal informada o mal intencionada acerca de los "peligros" del yoga y del riesgo de lesiones. Sin embargo, si caminamos por la calle descuidadamente, podemos sufrir un accidente. ¿Aconsejamos pues a la gente a que no camine por la calle? Si alguien muere en la cama. ¿Es peligroso dormir en una cama?

Utilizando el sentido común y el asesoramiento de un profesor competente, se puede practicar yoga con una edad avanzada. Uno de mis maestros, Sri Iyengar práctico y enseño hasta poco antes de fallecer a los 95 años.

Se pueden adaptar las posturas, utilizar múltiples herramientas como sillas, cojines, bloques etc. para dar apoyo al cuerpo. Una práctica adaptada a los personas mayores les va ayudar a aliviar dolores musculares, regular la circulación sanguínea, mejorar su respiración, y aportarle un nuevo y más brillante sentido a la vida en estos últimos años que a todos nos esperan.

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