La Sentencia
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Este Viernes Santo se ha visto un espectáculo lamentable en la Semana Santa de Ceuta, un espectáculo lamentable que el Consejo de Hermandades y Cofradías de Ceuta debería tomar muy buena nota de todo para sancionarlo duramente.

La imagen ofrecida por la Hermandad del Los Remedios durante su procesionar por las calles de la ciudad fue tan lamentable que si la sanción fuese no procesionar durante varios años, no se perdería nada en la Semana Santa de Ceuta.

Lo ocurrido ayer con el paso de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor fue de vergüenza. Que una talla como esta, salida de las gubias de Juan de Astorga en 1828, fuera arrastrada de tal manera por la ciudad no es de recibo.

La primera responsable de esta situación y que debería dimitir íntegramente es la Junta de Gobierno, por no tomar cartas en el asunto y atajar tan lamentable situación. Los segundos, el equipo de capataces, porque desde un primer momento, nada más salir el paso de palio desde la Iglesia de Los Remedios ya se pudo observar que algo no iba bien, con un paso descompasado, que iba dando bandazos y cabeceando, que arriaba totalmente desnivelado, y levantaba peor todavía, cuyas chicotás no llegaba ni a cincuenta metros, lo que denotaba una más que absoluta falta de conjunción de la cuadrilla, lo que vendría provocado por una falta de ensayos.

Ayer cientos de ceutíes quisieron arropar a la Cofradía, vale que en esos momentos, se intente ofrecer el mayor apoyo posible hacia esas personas que intentan como sea llevar de regreso a su Titular hasta su Templo, pero hoy, con la cabeza fría, lo vivido ayer no debe volver a repetirse.

Los costaleros pusieron corazón, mostraron tener pundonor, pero eso no es todo, hay que saber trabajar en el palo, hay que saber meter cuello, y hay que saber aguantar, y no pasa nada si por cualquier tipo de circunstancia la situación se tuerce y hay que meter las ruedas, ya que lo importante es que la imagen Titular vaya lo más dignamente posible y no ofreciendo el espectáculo que ayer se ofreció.

Ser costalero no es ponerse el costal hasta más abajo de las cejas, tener los pantalones y las camisetas remangadas y tras dar un relevo pasearse cortejo arriba y cortejo abajo para que todo el mundo le vea, ya que la costalería no es un circo. Ser costalero es anonimato, es amor hacia tu titular, es saber cuándo hay que meter más cuello para ayudar a tu compañero cuando éste va mal, es compromiso, es seriedad, y es también saber decir basta si no se puede más para no ser una carga más.

Lamentablemente, todavía existen algunos de los que se hacen llamar costaleros que van de figurita, sin saber sufrir, sin saber lo que es compromiso y esto genera lo que ayer se vio en la calle con Nuestra Señora del Mayor Dolor, donde muchos costaleros no supieron sufrir, faltaron a su compromiso, y dejaron solos a los costaleros de verdad, a esos que no querían dejar tirada a su titular, que preferían romperse por dentro antes de ponerle las ruedas, donde el corazón mandaba más que la cabeza, sin reparar en los perjuicios que ello podría acarrear.

Finalmente lo de ayer fue todo un despropósito que no se puede volver a repetir y del que sólo se salvan aquellos costaleros verdaderos que la imagen ofrecida les rompió el corazón, el resto, desde la junta de gobierno, capataces y esos mal llamados costaleros, ya está tardando en abandonar la hermandad.

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