Este lunes se celebra el tercer concierto del II Ciclo de Música Sacra
Cultura
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La parroquia de San Francisco acogerá este lunes 11 de marzo a las 20.00 horas el tercero concierto del II Ciclo de Música Sacra que, en esta ocasión, estará a cargo del Cuarteto Temperamento, ‘En el nombre de Bach’ (cuarteto de flauta, violonchelo, órgano y soprano).

El cuarteto está compuesto por la soprano, Cristina Bayón; Rafael Ruibérriz de Torres (flauta travesera), Javier López  Escalona (violonchelo) y Alejandro Casal (órgano). En total, se interpretarán un total de ocho piezas en un escenario emblemático como el de la parroquia situada en pleno corazón de Ceuta, siendo la entrada libre hasta completar el aforo.

La mayor parte del inmenso corpus de cantatas que se han preservado de Bach fueron escritas para cubrir las necesidades litúrgicas de las iglesias de Leipzig, de las que Bach era responsable. Entre 1723 y 1729 el músico compuso hasta cuatro ciclos completos para atender todos los domingos y festividades relevantes del año en un empeño básicamente artesanal, pues la cantata sacra era para la sociedad luterana de la época un género funcional, que se usaba como medio de transmitir el mensaje evangélico de forma didáctica y plástica a la comunidad de creyentes. Durante este tiempo, Bach fue modelando un tipo de cantata que por norma alternaba los típicos corales de la tradición luterana con textos poéticos que se ponían en forma de recitativos y de arias, en las que a menudo abundaban los efectos madrigalísticos.

Las instrumentaciones de las cantatas solían responder a las disponibilidades de cada ocasión, pero junto a la cuerda y el continuo no era extraño que en determinadas arias Bach usara instrumentos obligados, esto es, instrumentos para lo que escribía partes solistas separadas del acompañamiento genérico. Este programa hace un paseo por algunas de esas arias en las que el acompañamiento se reduce a un bajo continuo con la flauta travesera, el violonchelo y el órgano ocupando a su lado un status de especial relevancia.

Cronológicamente, la más antigua de estas piezas es la cantata BWV 61, escrita en 1714 en Weimar, donde desde aquel año el compositor se había comprometido a escribir una cantata mensual para uso de la corte. La obra está compuesta para el primer domingo de Adviento, esto es, la primera festividad del año litúrgico, que se inicia con la esperanza en la llegada del Mesías. El aria de soprano se presenta como la respuesta del alma a una invocación de Cristo que ha presentado previamente el bajo en un recitativo. La pieza, que introduce el cello obligado, tiene un carácter declamado, y está escrita en forma tripartita, con una parte central en adagio y un final de ritmo disminuido en el acompañamiento.

Todas las demás piezas del programa fueron escritas en Leipzig. La primera versión de la Pasión según San Juan data de 1724, e incluye ya la famosa aria Ichfolgedir, acompañada por una flauta travesera obligada y el continuo. La pieza, dispuesta dentro del relato evangélico justo después del apresamiento en el Monte de los Olivos, tiene un carácter alegre pues glosa la disposición del cristiano para seguir a Jesús. En forma tripartita, con un da capo bastante variado, la voz no hace sino desarrollar el ritornello instrumental. También en 1724 está fechada la cantata BWV 115, escrita para el vigésimo segundo domingo después de la Trinidad. El aria de soprano glosa la necesidad del cristiano de rezar y permanecer siempre vigilante y cuenta con la participación de dos instrumentos obligados junto al continuo, un Traverso y un violonchelo piccolo. Se trata de una pieza de carácter plenamente concertante que marca claramente las exhortaciones al rezo, con dos motivos claramente distinguibles y una estructura en forma da capo.

La cantata BWV 47 es del año 1726 y está escrita para el décimo séptimo domingo después de la Trinidad como comentario al evangelio del día. El aria de soprano presenta un problema interpretativo, ya que la partitura preservada tiene una laguna en la indicación de la instrumentación, que Bach previó “para órgano y.…”, un segundo instrumento obligado que bien pudo haber sido el violín, aunque hay musicólogos que opinan que ese segundo instrumento fue añadido tardíamente. La pieza, que contrapone retóricamente humildad y soberbia, destaca ambos afectos con gran plasticidad, al escribir Bach una melodía de gran serenidad y fluidez para la primera idea y una mucho más angulosa y aristada para la segunda. En el año 1726 o 1727 debió de escribir Bach la cantata BWV 204, una obra profana de destino incierto, escrita sobre un poema (De la satisfacción) de Christian Friedrich Hunold, escritor, profesor y crítico literario que firmaba sus obras con el seudónimo de Menantes. El texto, que es una glosa sobre el placer y el contento que generan en el hombre la vida humilde y noble, se divide en cuatro dípticos recitativo-aria. El tercero presenta un recitativo que dramatiza con eficacia retórica algunos términos del texto (“Strahlen” – “rayos”; “aller” – “todas”) y un aria tripartita con el da capo variado y en la que el traverso tiene un cometido de extraordinario virtuosismo.

Tampoco tenía destino específico BWV 100, escrita seguramente entre 1732 y 1735 sobre el coral que le da título (Lo que Dios hace está bien hecho) y que comparte origen y título con las dos anteriores del catálogo (BWV 98 y 99). El aria de soprano, que parte de la línea que da título al coral, vuelve a ser notablemente exigente para la flauta obligada, de línea exuberantemente ornamentada y cuyas más elucubrativas figuraciones elude la voz en su parte, que se apoya en el resto delritornello instrumental.

Aunque escrito en 1735, el Oratorio de Pascua BWV 249 se basa en una música compuesta una década justo antes para el cumpleaños del duque Christian de Sajonia-Weissenfels (cantata BWV 208), convenientemente arreglada para su nueva misión litúrgica.

El aria de soprano, en forma da capo, está asignada al personaje de María, la de Santiago, con un acompañamiento en el que al lado del continuo Bach dispone BWV 208), convenientemente arreglada para su nueva misión litúrgica. El aria de soprano, en forma da capo, está asignada al personaje de María, la de Santiago, con un acompañamiento en el que al lado del continuo Bach dispone una línea para flauta o violín (ad libitum). La pieza, de notable extensión y que se recrea una y otra vez en el término “Seele” (“alma”), resulta de una extraordinaria delicadeza y de gran hondura lírica. el texto y se estructura de forma original en cuatro secciones en forma de variaciones.

 

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Ceuta, Miercoles 17 de Abril del 2024

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